Los pioneros de la autovía Zamora-Toro



DOMINGO, 30 de mayo de 2004




“Están locos estos zamoranos”. Anda, que salir de casa a las 8 de la mañana para irse a ver un toro sin cabeza...


Los terribles zamoranos pronto se encaminaron hacia las tierras romanas donde a la sazón los ingenieros construían una especie de acueducto.


El paisaje, casi lunar, era difícil de hollar para los sofisticados vehículos de los visitantes.


Mientras nuestros héroes surcban el terreno cual si del mar del polvo se tratase, las huellas de algún extraño dinosaurio les acompañaban.


Pero ellos no se amilanaron


Y continuaron su camino como si tal.


La estampa era mitad romana mitad lunar. ¿O quizás es que la expedición se trataba de un viaje al satélite más famoso?


El caso es que, por si las moscas, los héroes decidieron hacerse una foto “de familia”.


A la vuelta de un recodo aparecieron unos gigantescos dólmenes...


... que próximamente serían convertidos en menhires por la mano de los artesanos (¿o era al revés?)


Aquí podemos ver un menhir que ni Obelix sería capaz de mover


Y aquí a los intrépidos una vez abandonada la tierra de menhires.


Este zamorano de adopción había perdido algo. Quizás estuviese en la zapatilla


Y mientras este zamorano de Zamora contemplaba los surcos dejados por una procesión de dinosaurios.


Poco después apareció un extraño artilugio de madera que intentaron derribar con piedras


Pero su puntería era floja, a excepción de Nachorix, quien hizo blanco como en él es costumbre.


Posteriormente encontraron un extraño artilugio, unomás


Y lo rodearon no fuera a ser la antena de algún dinosaurio subterráneo.


Después llegaron a la terrible encrucijada


Y poco después se perdieron en un valle cada vez más lunar


Nos falta uno, ¿ándandará?


Albertorix también se extrañaba, algo no iba.


O no volvía


Y de repente la luz se oscureció, una vez más


En aquel lugar tienen esta extraña forma de subir por las laderas, con una escalera a mitad del camino, debe ser para descansar.


Y aquí vemos cómo las romanas galeras han dejado sus huellas en la árida pradera.


El paisaje es indescriptible...


... y de repente aparece un caudal de agua a la vera de los zamoranos, a quienes encabeza Angelorix


Y todo vuelve a la normalidad...





¿ O no?